El método CFA
De la experiencia a la palabra
La perspectiva lúdico-vivencial-corporal no es un recurso decorativo: es la metodología de la casa. Donde la palabra está trabada —instituciones en conflicto, comunidades sin comunicación, adolescentes, equipos desgastados— primero se hace, después se habla.
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Cuerpo
Todo empieza en el hacer: juego, movimiento, escena, tarea compartida. El cuerpo entra antes que el discurso — por eso funciona con quienes "no hablan".
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Experiencia
Lo vivido en el encuentro se vuelve material de trabajo. No se analiza un caso abstracto: se trabaja sobre algo que acaba de pasarle al grupo.
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Vínculo
La experiencia compartida construye confianza. Recién ahí el grupo puede poner en común lo que en otra mesa nunca diría.
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Palabra
Lo que pasó se nombra. La palabra llega al final del recorrido, no al principio — y por eso dice más.
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Intervención
Con lo nombrado sobre la mesa, se diseña el cambio: acuerdos, dispositivos, seguimiento. Y se sostiene en el tiempo.
El recorrido está en el propio símbolo de CFA: el círculo que contiene, los tres puntos que hacen camino.
Equipos interdisciplinarios CFA
Hay proyectos que una sola profesional no debe abordar en soledad. Para esos casos, CFA diseña el dispositivo y convoca al equipo: psicología, psicopedagogía, abogacía, salud, educación — según lo que la situación requiera.
La Lic. Clarisa Fernández Alfaro coordina el equipo y responde por el resultado: selección de profesionales, supervisión, gestión e informes. La institución tiene un solo interlocutor y un proyecto con dirección profesional.
Una precisión que nos importa: los espacios grupales se nombran dispositivos grupales de abordaje psicosocial; hablamos de espacios terapéuticos únicamente cuando el equipo incluye profesionales de psicología. Nombrar bien también es parte del método.